lunes, 8 de junio de 2009

El Cierra Nunca.

Desde que tengo memoria siempre ha estado en mi mente el nombre de un conocido boliche de la cidad de Arica, Chile. Yo soy Ariqueño porsupuesto, y es quizas por esa razón que quiera rendirle un homenaje al conocidísimo kiosco "El cierra nunca" o "Nunca cierra". Su nombre se debe a que propiamente tal, el negocio está abierto al público las 24 hrs. del día. Yo por mi parte, jamás había conocído un local comercial que estuviera todo el tiempo funcionando sin parar.
Una de las razónes clave es que "El cierra nunca" es atendido por sus propios dueños, son todos familiares y se turnan diviviendo las horas de trabajo entre cuatro hermanos. Teniendo en consideración que es un negocio el cuál esta vendiendo todo el tiempo las ganancias son millonarias para un boliche de su clase, el gordo Carlos me dice enfáticamente que su negocio les renta en un día normal la no despreciable suma de $ 3.000.000. El cual vende tipo almacén; desde un par de calsetas marca Nike, hasta una salteña bien caliente servida a las cinco de la mañana de un Sabado cualquiera.
Los hermanos Delapuente son los dueños y los mismos que atienden el conocido negocio que data desde 1984, año en que el padre de familia, don Humberto Delapuente comenzara con una idea muy turística, que por ese entonces aún no se había explotado, tener un boliche justo al frente del imponente morro de Arica. En la década del ochenta era muy común que sagradamente todos los Domíngos del mes hubieran desfíles de todo tipo, militares, colegios, las señoras de Conapran, la junta de vecinos, etc. todo esto se llevaba a cabo en la clásica "Pérgola de las banderas", sector el cual se poblaba de personas, se calcula que cada Domingo asistian unas 7.000 personas, y sobre todo, con niños pequeños, quienes, según estos hermanos, eran los que más consumían logrando que sus padres no le negaran un generoso helado, o una refrescante bebida de fantasía.
Asi pues, en "El cierra nunca", es muy común ver a un grupo de borrachos tomandose unas buenas cervezas en la noche, o divisar a un grupo de oficiales de la Marina, degustando un buen trozo de pizza o lasagna a la hora de almuerzo. Es un negocio que puede vender de todo lo que el cliente desee y a la hora que quiera, como díce uno de sus dueños: "Que mejor para un turista que comerse una buena marraqueta con palta-perníl y una buena pilsoca, teniendo en frente esta maravilla de la naturaleza!", díce esto con sus ojos llenos de lágrimas el gordo Carlos, refiriendose al morro.

2 comentarios:

  1. Walter Irenio Buenaverntura15 de junio de 2009, 15:05

    Despues de una tarde acalorada, no hay como las refrescantes y heladitas Chispeantes del gordo carlos.

    PD: El que quisiera un vituperio con malicia solamente tiene que decir la frase secreta: "chapalapachala"

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  2. ke buneno saber eso, cuando pase por ahi, dire la contraseña haber si se rajan con un copetito o algo asi

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